Mella: paladín de la vida

Confieso que, desde muy joven, estuve un poco enamorada de él, no solo por las imágenes suyas conocidas, sino por las hazañas que protagonizó en tan poco tiempo de vida.

Claro que tampoco puedo ocultar que no pudo ocupar por completo mi corazón: ya en él tenía sitio mi adalid favorito: Ignacio Agramonte y Loynaz, el insigne patriota camagüeyano.

Conocí del joven gallardo, de recia figura y mirada aguda no solo lo enseñado por mis maestros y profesores en el aula, sino lo que puede leer en periódicos, revistas y libros.

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Foto: Juventud Rebelde

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