Correr con el corazón

full-yaquelin-sanchez-rodriguezApenas comenzaba a correr con el frenesí propio de su edad cuando la vida puso una brutal zancadilla a la traviesa niña de tan solo dos años. A la pequeña de La Ofelia, en el municipio de Venezuela, le fue detectado en ese entonces un quiste maligno en la columna vertebral, el que fue necesario extirpar, y esto le provocó una paraplejia.

Iraida María Hernández Prado

Fotos: Nohema Díaz Muñoz y Cortesía de la entrevistada

Yaquelín Sánchez Rodríguez rememora, sin tristezas: “Para mí no fue ningún golpe en ese momento, porque no tenía edad para darme cuenta de lo que significaba. Experimentaba mis primeras vivencias, lo que sí me vi obligada a aprender a convivir con mi discapacidad”.

Tiene hoy 31 años y se considera una mujer realizada. Asegura que su vida dio un giro radical en 1999. Ese año comenzó el quinto grado en la escuela Solidaridad con Panamá, en La Habana, donde permaneció hasta graduarse de noveno. Los recuerdos la hacen retroceder en el tiempo.

“La primera impresión fue de susto, porque yo nunca había convivido con más personas con discapacidad.

“Allí te preparan para todo en la vida, además de la educación, de la enseñanza académica, que te enriquece. Ahí te rehabilitan. En la escuela hay un gimnasio, por la mañana recibes clases y por las tardes fisioterapia, de lunes a viernes. Los fines de semana son para la recreación de los niños y los adolescentes que vivíamos en ese centro escolar por ser de otras provincias.

“Encontré una familia más. Todos los trabajadores, tanto profesores como auxiliares, fisioterapeutas, enfermeros, cocineros…, transmiten mucho amor y cariño. Esther La O Ochoa, la directora, es una persona maravillosa, a ella podía contarle lo mismo un problema personal que algo que me pasara en los estudios.inter-quinceaneras

“Una de las mejores cosas que me han pasado es haber estudiado allí, aprendes a independizarte, a prepararte para el futuro.”

Su rostro resplandece al recordar aquellos tiempos.

“Tuve la dicha y el privilegio de formar parte de La Colmenita, donde hice teatro y declamación. Carlos Alberto Cremata, su director, es una persona magnífica. También había niños y adolescentes con otras discapacidades, por lo que experimenté cómo relacionarme con ellos.”inter-ninos

Los años vividos en La Colmenita le depararon una gran alegría: ver de cerca a Fidel, durante una actuación. “Fue impresionante, nunca podré olvidar ese instante tan especial y único.”inter-ninos-colmenita

Yaquelín está convencida de que buena parte de sus logros se deben a su mamá Carmen Rodríguez Verdecia y a lo aprendido en la Solidaridad con Panamá y La Colmenita.

“Mi mamá es lo máximo, siempre me ha apoyado, fue la que más se ocupó de mí y de mi hermana Yailín. Nunca me prohibió nada. Ella lloró más que yo cuando me fui para La Habana y al otro día de mi llegada ya ella estaba en la escuela, aunque sabía que era una forma de superarme en la vida e independizarme.

“Jamás me dijo ‘tú no puedes hacer esto’. Me dio libertad, confianza, no fue como las madres que sobreprotegen a los hijos por sus discapacidades. Al contrario, me preparó. Con 10 años ya yo sabía peinarme, lavar y hacer todas mis cosas.

“Hice mi vida normal, disfruté mi infancia, la adolescencia y la juventud. Siempre fui muy dinámica y alegre. Me gusta salir a pasear, y las fiestas, ir a los ríos y a las playas.”

Yaquelín se graduó en 2007 como Técnico de Nivel Medio en Informática en el Instituto Politécnico Industrial Armando Mestre, centro en el que le crearon todas las condiciones para que ella pudiera estudiar. Después cursó hasta tercer año en la Universidad, la que dejó para tener a su hija, Rosalinda de la Caridad, que nació el 9 de marzo de 2012.inter-yaquelin-rosalinda

En 2017 comenzó a laborar como oficinista en la Asociación Cubana de Personas con Discapacidad Físico-Motoras (ACLIFIM) en el municipio de Venezuela. Actualmente es la Vicepresidenta de Organización y Educación en ese territorio.

“Me encanta mi trabajo, ayudar a las personas, en especial a las que tienen discapacidades. Atiendo lo relacionado con los niños, con los que están estudiando, las nuevas captaciones para asociados, me siento realizada.”

En el Festival Provincial de Teatro y Danza de la ACLIFIM, efectuado en septiembre de 2018, Yaquelín ocupó el primer escaño en Declamación, compartido con Felicia Santos Izquierdo, del municipio de Ciego de Ávila.

“Entre las cosas que me quedan por realizar está la locución. Quisiera poder pasar un curso y, por qué no, algún día desempeñarme como locutora.

“También soy deportista. Me gustan las dos cosas, saber de todo un poquito. El pasado año logramos armar el equipo femenino de voleibol sentado, soy la capitana y pasadora.

“Pudimos competir en el Zonal Nacional, celebrado del 28 de julio al 1ro. de agosto, y ocupamos el segundo puesto; el primero fue para Cienfuegos, la provincia sede del torneo, que tiene gran tradición en este deporte. Nuestro entrenador es Yannier Torres Veloso.

“Asimismo, practico el tiro deportivo, mi especialidad es el fusil. En 2018 formé parte de la escuadra avileña que participó en el Encuentro Nacional, celebrado en Sancti Spíritus, pero te confieso que me gusta un poco más el voleibol.”

De risa franca, también habla de otras faenas que realiza: “Soy manicura desde los 16 años. Hace tres comencé con el diseño de las uñas acrílicas, este es uno de los trabajos que me encanta hacer. Además, gracias a la Asociación fui, en 2015, a un curso de Artesanía donde aprendí a trabajar la piñatería y a confeccionar diversos juguetes.

“Tengo planes para el próximo año, cuando esté terminada la sede del municipio de Venezuela: organizar un taller para impartir mis conocimientos a todos los que lo deseen.”

Yaquelín fue una de las delegadas al VI Congreso de la ACLIFIM, que sesionó en junio pasado en La Habana. “Para mí, además de ser una responsabilidad, es una experiencia más. Los debates fueron fuertes, amenos, sobre temas interesantes como que la población tenga conciencia de lo que podemos crear las personas con discapacidad, como queremos que nos incluyan en la sociedad, porque somos útiles.

“Demostramos que somos capaces de hacer las mismas cosas. Es muy importante no solo eliminar las barreras arquitectónicas, sino las mentales, que, en muchas ocasiones, son las mayores a las que tenemos que enfrentarnos.”

En este evento fue elegida coo miembro del Consejo de Dirección Nacional de la ACLIFIM, responsabilidad para la cual resultó ratificada Julia Esther Ferras Santos en el cargo de presidenta en Ciego de Ávila.

Yaquelín estudió, trabaja, declama, añora ser locutora, practica deportes, se casó con Julio Alexis, tiene a su hija Rosalinda, a quien cataloga como su mejor título y su mejor medalla. Ha sabido correr con el corazón

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